Un lunes cualquiera

 

Hoy a eso de las 5:10 A.M cuando la alarma suena con todo ímpetu, con los inútiles intentos de levantar a alguien que lo único quiere  es dormir. Sucedió algo interesante, pues no me levante aunque no tenía ganas de pararme no por causa del sueño pues anteriormente me levantaba con un sueño muy liviano lo suficientemente liviano para pararme a orar e interceder. A pesar de mi poco peso por desventajar tan bello habito de orar en las madrugadas, me viene a la mente  que no era el sentido de quedarme en la cama. Sino “el no orar” que todos tenemos en la mañana. Toda escusa parece buena  alimentar este deseo. Puede ser la tarea, la novia, el trabajo, la familia, el hermano, la hermana, y pare de contar todo cuanto existe puede ser una excelente escusa. ¿No es acaso la oración nuestro principal deleite, entonces que difícil o que fuerza nos lleva a no hacerlo? Me doy cuenta que mi corazón al escribir estas cosas se desnuda a sí mismo, mi carne se inquieta porque queda descubierta en sus maquinaciones. Hemos de saber que somos nosotros mismos los que disciplinamos a la carne a no controlar nuestras acciones, a nadie le gusta crucificar la carne. La oración es lo que nos da las ganas y las fuerzas de hacerlo. Me retiene pensativo el pensar que ayer estuve unas 4 horas en oración en mi cuarto, en un deleite completo junto al Espíritu de Dios.  Y hoy de manera tan fácil decaigo en algo que pude mantener en el ayer. No es el ayer lo que gloria al hombre sino el mismísimo Dios en medio de nuestras acciones presentes que disparan el eco en el porvenir.

Me desperté luego de unos de esos sueños húmedos que hablan en los salones de psicología; tenía uno de esos sueños llenos de pulsiones psicoanalistas. A la verdad todo eso se le llama pecado. Mi responsabilidad seria en ese entonces despertarme y desgarrar mi corazón en lágrimas, pidiendo un indicio de santidad para el día completo. No existió eso, la responsabilidad se vuelve una utopía cuando nos dejamos manejar por las comodidades. El corazón no tiene como fin amar, más bien desea ser amado. Pero nunca he visto la necesidad de ser un amador. “¡Oh si yo amase como mi Señor, cuánto dolor tendría! ¡Una cruz llevaría con pasión! ¡Todo creyese en su gloria, y justicia buscase con euforia!

¿Qué tengo que hacer?

Volver a mi Señor y en la próxima con temor y temblor dedicar mi vida al Espíritu de Dios, en la próxima vez vencer mi carne. Aun en los sueños y el descanso la batalla no descansa, la disciplina es la puerta a la adultez de espíritu. La oración el alimento de nuestras almas, la Palabra de Dios el cumplimiento de sus decretos. Tomemos con practicas estas tres cuestiones, mezclémoslas en la vida como quien mezcla el sementó para formar un grandioso edificio.

-Lunes 19-03-2012 hora 10:37-

La practica del pensar

“Pensar es el trabajo más difícil que existe. Quizá esa sea la razón por la que haya tan pocas personas que lo practiquen. “

-Henrry Ford-

“Engaño hay en el corazón de los que piensan el mal; 
Pero alegría en el de los que piensan el bien.”

-Proverbios 12:20-

Se dice que el hombre vive de pensamientos, al menos tiene orden y conducta mediante de los tales. ¿Que pensamos de este versículo? ¿Pensamos bien para alegría o mal para ser engañados? ¿Cómo distinguimos un mal pensamiento a uno bueno? O ¿que entendemos por pensamiento o por pensar? Si obtuviéramos estas respuestas de manera lógica e infalible sin ser distorsionado por los mismos pensamientos, tendríamos mayor provecho de dicho versículo. Se entiende por pensar como lo que tenemos en mente o por serie de ideas continuas deliberadas hacia una dirección, conducta o decisión. Los pensamientos son gratis e íntimos, de allí cabe la importancia del como pensar y en que pensar y para que pensar. Pero ¿Qué nos dice la biblia de esto? Más adelante extenderé dicho tema… Pero no nos salgamos de la primera temática que es el pensar bien o mal:

Pensar mal: existe un dicho un tanto popular o tal vez no tanto pero a su medida lo conozco y es el siguiente: -Piensa mal y acertarás-  esto es lo que nos puede decir el común de la gente, pero este pensamiento no tiene sentido ni profundidad; es simplemente estúpido. Es como decir “camina mal y tendrás una buena postura” o “come mal y estarás saludable” esto queridos hermanos es un pensamiento equivoco sobre lo que es pensar mal. El pensar mal sobre pensar-mal trae en sí mismo la distorsión de lo que se cree y en su última finalidad da como resultado el engaño de sí mismo o incluso el de otros. Podría inclusive darse a entender como un buen pensamiento, pues ¿El que  está convencido del engaño; como sabra cuál es la verdad? Y como dice el poeta “si el concepto del bien se dobla, por supuesto que se pierde”. Y creo que el pensar bien está muy perdido en esta era de pensamientos positivistas y científicos.

Su atributo mayor en los malos pensamientos es el engaño, que es en sí misma toda falta de verdad. Es falta de conocimiento Santo e escritural y dando concordancia con esto: con cuánta razón Dios nos dice: “Mi pueblo perece por falta de conocimiento” (Oseas 4:6) simplemente porque el conocimiento y el pensamiento están relacionados. Pero esto no implica que uno cause el otro. Es la libre voluntad que determinara la excelencia de los dos, de manera intrínseca en cada quien… Porque engaño hay en el corazón de los que piensan el mal.

Pensar bien: es el antónimo de todo lo descrito anteriormente. Pensar bien es pensar conforme a la verdad, al conocimiento escritural claro y preciso para el diario proceder. Es aclaratoria de las dudas para un bien mayor que ayuda a todos y también para  si mismo fuera de engaños y mentiras; se dice que el pensar es una necesidad dado que el hombre se encuentra constantemente en la duda de que hacer, y cabe destacar  que el pensamiento será la guía para las circunstancias que pasemos. El pensar analiza la situación y se percata del seceso para luego proceder. Que en su finalidad da felicidad por ausencia de tormentos causados por dudas, desconfianzas y preocupaciones. Dando cabida a la confianza, la fe y el esfuerzo. Pensar bien es pensar en buenas obras y la esencia de las tales. Y es solamente Dios a a través del  pensamiento que nos puede llevar a pensar en cosas agradables.  Por eso he aquí el mandamiento: “ama a Dios con todo tu corazón, con todo el entendimiento, con toda el alma y con todas las fuerzas…”  (Mar 12:33) Esto compete los procesos psicológicos internos; las emociones, la voluntad y  el dialogo, propias e intimas de cada quien. ¿Acaso esto no es pensar el bien? Claro que lo es, y sin embargo es arduo trabajo amar a Dios con todo lo racional y conceptual de nuestro ser. Pero el final del mandamiento trae un verbo que se consigue en la realidad de la vida y es la fuerza. Luego de pensar bien, actuamos bien y cosechamos dentro de nuestro corazón la alegría del Señor. Pero hoy en día el concepto del bien a causa de los pensamientos malos se ha vuelto un engaño, este mundo posmoderno y relativista plantea una moral distorsionada y egoísta. Con respecto a esto  el Salmista expresaba: “Muchos son los que dicen: ¿Quién nos mostrara el bien?” estos son los muchos que desconocen la infinita benignidad del Señor, pero luego el Salmista exclama: “Alza sobre nosotros, Oh Jehová, la luz de tu rostro” solo Dios puede enseñarnos el bien para pensar en el. He aquí otra razón para depender más del Señor; solo Dios hará de nuestras almas una fuente de pensamientos buenos y concisos, claros y precisos.

El pensamiento debe ser un servidor de nuestros hechos, no nuestros hechos a nuestros pensamientos. Pensemos bien y actuemos con regocijo.

 Pero alegría en el de los que piensan el bien.  

¡Amén!

¿Como he de vivir?

“Bienaventurados los perfectos de camino,
Los que andan en la ley de Jehová.”
(salmo 119:1)


Todos hemos considerado a lo largo de la historia e incluso por sentido comun, al libro de los salmos como un libro de sabiduria. Este salmo en especial trata de esta tematica de la sabiduria. Pero esta que se desprende aqui, es emanada de la intimidad. Como es el tinte esencial de los salmos; la adoracion genuina reflejada en cada versiculo uno entendido por el otro y nuestro corazon deleitandose en el entendimiento. El salmo 119 es como muchos saben el capitulo mas largo de la biblia ya que contiene exactamente 176 versiculos en forma de oracion segun la Reina Valera 1960; algunos aspectos demuestran que el salmista estaba en una genuina afliccion (vv. 28,50,76,81) sin embargo su confianza estaba inclinada solamente a la Palabra de Dios que es pura y perfecta (vv. 67,92,130,131) aun dentro de todas estas cosas como son la afliccion y la confianza del salmista, existe algo sumamente esencial en su oracion. El ora por iluminacion y por un anhelo profundo por colocar los mandamientos por obras este hombre como todos sabemos tiene carne y es debil como todos nosotros. Debemos recordar la debilidad de nuestra propia condicion, por tal motivo veo esta oracion como un anhelo tremendo de anclar su corazon en las profundidades de la Palabra. Conociendo “que en mi no mora el bien” y que necesitamos de Dios para lograr cumplir el bien. Desarrollaremos dos principios o dos consejos conrespecto al Salmo.

El entendimiento de la Biblia y Dios

“Haz que tu rostro resplandezca sobre tu siervo,
Y enséñame tus estatutos.”
(v. 135)

¿Alguien podria decir que ha sido enseñado por el Dios del universo? ¿Hasta donde llega su enseñanza? ¿No es acaso aquella que penetra el alma y los huesos y mas halla de los tuetanos? Oh; su palabra si la entendiese y la creyese tan bien como el se propone a enseñarnos. Por este nos dice primero. “Haz que tu rostro resplandezca sobre tu siervo” el salmista pide ser enseñado directamente por el mismisimo autor de la enseñanza, no hay nada mejor que entender al que entiende lo inentendible, no existe algo que se compare con su majestad o que tome lugar para el alma humana. Ya lo decia Agustin que nuestra alma no esta en paz hasta que descansa con nuestro hermoso Dios; allí en esa paz ¿No es el mejor lugar para aprender? A su regaso esta la luz del entendimiento y toma reaccion nuestra alma en las alas de la sabiduria. El resplandor de su rostro al igual que a Saulo de Tarso nos tumba de un impacto del jinete de la soberbia y llamamos al Señor, Señor. Luego somos transformados y tomados una nueva identidad como “pequeños” para El al igual que Pablo somos transformados para su gloria. Alli entendemos nuestro pecado y tomamos lineamientos para nuestra alma, muchas veces los libros solo tienen la calidad del alma humana no demuestran solo que palabras y palabras. La sustancia misma de la vida debe impactarnos para lograr un entendimiento genuino de la persona de Dios y su Palabra. Existen mejores palabras para explicar esto y dijo mis lineas para dejar hablar en su propio anhelo a Tomas de Kempis:

“Haz que tu rostro resplandezca sobre tu siervo. ¡Oh Dios, que eres la verdad, hazme uno contigo en la vida eterna! Estoy con frecuencia cansado de leer y cansado de escuchar; en ti sólo hay la suma de mi deseo! ¡Que los maestros callen; que toda la creación enmudezca
delante de Ti, y habla Tú solo a mi alma!Tus ministros pueden pronunciar las palabras, pero no pueden impartir el espíritu; pueden entretener la fantasía con los encantos de la elocuencia, pero si Tú permaneces silencioso, ellos no enfervoricen el corazón. Ellos administran la letra, pero Tú abres el sentido; ellos anuncian el misterio, pero Tú revelas su significado; ellos señalan el camino de la vida, pero Tú
das fuerza para andar por él; ellos riegan, pero Tú das el crecimiento.

Por tanto, habla Tú, Señor, mi Dios, verdad eterna, a mi alma, no sea que siendo calentado exteriormente, pero no vivificado interiormente, muera y sea hallado infructuoso. ” *

El entendimiento con Dios es aquel que conlleva la vida misma, cuando el nos da algo nos da todo y cuando nos da todo en suma se muestra si mismo porque en El hallamos todo para glorificarle. Esta esencia misma da al hombre el respiro de la Palabra y el exhalar la obediencia clara que permite su presencia. Si fuesemos desamparados del resplandor de su rostro; tendremos por seguro que seremos privados de la misma Vida. ¡Oh, la hermosura de su rostro! ¡Su rostro resplandece y abre estos ojos ciegos sin sentido ni direccion! El es quien puede hacer cegar al entendido y que al mas necio hace entender; el resplandor de su rostro volvio ciego a Saulo. Mas para aquellos que oran porque su rostro resplandezca para un genuino entendimiento guardan las esperanza de que asi se cumpla, y con ello traiga el entendimiento mas profundo, real y practico que podamos llegar alcanzar. Esta es la iluminacion por la que ora el salmista digna de admirar y respetar; por consiguiente tengamos un anhelo profundo por la misma oracion: “Dios muestrate, haz que tu rostro resplandezca en mi y allí dame tu enseñanza.”

Esto es lo que en muchos ensayos, estudios y libros se ha llamado como iluminacion. Es la necesidad tal para poder practicar y entender el “como” de lo que la biblia implica en todos sus estatutos. Bien decia Calvino: “El testimonio del Espiritu Santo es superior a la razon. Porque, aunque Dios solo es testigo suficiente de si mismo en su Palabra, con todo, a esta Palabra nunca se le dara credito en el corazon de los hombres mientras no sea sellada con el testimonio del Espiritu.” Es este sello que la iluminacion permite mas alla de cualquier idea diluida de lo que es verdaderamente entender la Palabra. Si proclamamos entender lo que la Palabra de Dios dice, y aun no lo hemos aplicado o no torna un sentido vital para nosotros, es claro que aun no hemos entendido lo implica la Verdad.

Es asi como Dios nos enseña sus estatutos su obra atravez de su Espiritu Santo que nos recuerda dia y noche que debemos guardar las Palabras de Jesús, nos capacita para ver lo que para muchos es locura pero para nosotros es pues poder de Dios. Ya que “La sabiduria de Dios no puede ser descubrirse mediante el empirismo ni el racionalismo. Se enseña mediante el Espiritu Santo a los que le aman.”

Sin embargo quiero señelar que esto no sustituye los recursos teologicos, aunque la iluminacion tiene un grado superior de importancia. El estudio diligente la Palabra en todos sus parametros entiendase linguisticos, cultural e historico. Son esenciales para comprender lo que Dios dice, pero la suprema obra de la vitalidad y la practica de Sus palabras son obradas por el mismo Dios.

Cuando Dios interviene

“Por el camino de tus mandamientos correré,
Cuando ensanches mi corazón.”
(v. 32)

Repetidas veces el salmista clama por la intervencion de Dios, la fe de este hombre ve sus mandamiento y entiende como funcionan en nuestro corazon. ¡Cuan dificil es caminar por los estatutos de Dios y ser de corazones estrechos! necesitamos un corazon grande porque Dios es pues un Dios grande en el cual creemos y predicamos. La virtud de esta peticion es sin duda el necesitar un interior con mas capacidades, como si dijese a Dios “pon mas espacio para ti ¡Oh Dios quiero mas de ti!” Cosa que aprendemos a decir cuando entendemos que somos estrechos de corazon, y que aun no le damos el espacio que se merece. ¡Oh, dame un corazon espacioso para que habite tu grandeza! el corazon es pues de donde emana la vida, de alli donde sentimos fluye nuestras acciones y palabras. Pero con bastante regularidad somos de estrecho corazon para con nuestros hermanos y incluso para los no creyentes. Este corazon estrecho es inutil para Dios es inutil para cumplir los mandamientos que el exige, ya que si le amamos obedeceremos su verdad.

El espacio de nuestro corazon determinara la longitud de nuestro amor, es bien lo que dice. Y dice con cuanta razon amar a Dios mas y mas, para dar una carrera de obediencia. Correr sin busquedas vanas, solo un objetivo el lograr y alcanzar el supremo llamamiento en Cristo Jesús. La respuesta energetica del Salmista refleja lo que T. Manton quiso describir en uno de sus comentarios: “Un movimiento lento se detiene fácilmente, en tanto que uno rápido derriba al que se opone al mismo; así ocurre cuando los hombres corren sin cansarse en el servicio de Dios. Finalmente, el premio estimula a correr…”

Ese corazon debe estar dispuesto amar; todos los sabios de la biblia han preparado su corazon y han inscrito las palabras en la tabla de su corazon. Es el corazon la fuente de la vida y de alli el salmista pide espacio para vivir mas pero para vivir en sus estatutos. Correr en ellos, tener rapidez en el cumplimiento de cada uno de ellos. Pero pide el poder hacerlo, pide un corazon que tenga el espacio suficiente para lograrlo.

Notese que el salmista conoce bien como funciona su propio ser. Dice “Por el camino de tus mandamientos correré” y con confianza continua: “Cuando ensanchez mi corazon.” Dice tu obra en mi hara un nuevo ser, un nuevo caminar. Ya no cojearan mis piernas, no tendre dificultades para cumplir cada uno de tus mandatos. ¡Dame un corazon con mucho espacio! Tener un corazon espacioso significa: un corazon para con todos, es tener sensibilidad al projimo es cumplir y correr sus mandamientos; colocar el amor con estripito en todas las cuestiones de la vida.

__________________________________________________________________Citas:*(Habla, Señor,que tu siervo oye. -Tomás De Kempis – Tomado del Tesoro de David C.H Spurgeon Salmo 119)*

Jesús y la teología (I)

Jesús y la teología

Quiero defender la necesidad de estar alrededor de verdaderos sabios de la escritura y a su vez ser uno de esos sabios para impartir sabiduría. ¿Por qué impartirla? Simplemente porque muchos la necesitan, existe ciertamente una crisis sorprendente de conocimiento bíblico, y un arrogante facilismo por otras posiciones que no son necesariamente las adecuadas, ni mucho menos aceptadas por los parámetros divinos de la gracia y la verdad. Hoy parece ciertamente que el versículo bíblico referente al conocimiento se hace reflejo en muchas vidas; y ¿Cómo no perecer? Si les falta conocimiento. ¿Cómo no desmayar? Si no se escudriña la escritura, ¿si Dios mismo lo afirma como no puede ser real lo que sucede? Creo que si estuviéramos conscientes de esto, esta palabra no fuese dicha. Siempre que Dios revela algo en la escritura es porque contiene una reprensión genuina, o alguna consolación para los fieles. Comúnmente se torna nueva para ellos porque ignoran los verdaderos motivos de tal estado de decadencia espiritual.

La dirección de esta es una renovación hacia la gracia y la verdad. Es hacer ver el gran motivo del perecer de su propio pueblo, ¿Acaso nuestro Dios, no es el que ve los motivos por los cuales la iglesia decae? Su poderosa omnisciencia ve estas cosas y exclama: “Perecerá tu patria, Porque Mi pueblo perece por falta de conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, Yo te desecharé de mi sacerdocio. Por cuanto olvidaste la Ley de tu Dios, También Yo me olvidaré de tus hijos…” (Oseas 4:6).
El verbo conocer en la biblia es uno de los más hermosos en toda la escritura, claro está su significado amoroso e intimo no está exento del estudio intenso de su Palabra, ya que El revela sus atributos en su escritura, así que el escrudiñar va muy relacionado a este intimo conocer entre Dios y su pueblo. Sin embargo hay que tener sumo cuidado al conocer de manera formal, al adquirir por simplicidad, es decir al tomar datos para procesarlos y crear un discurso de este. No es simplemente una expresión de conocimiento, sino una genuina adoración. He aquí que Jonh Piper afirme que la adoración se extiende en todo el culto dominical, y que empieza desde que buscamos su rostro, hasta que termina la predicación y luego a las afueras la obediencia como adoración. Es decir la predicación (el adquirir e impartir ciencia) es una de las formas más elevadas de adoración y debe ser aceptada como tal.
Más adelante veremos como la teología se extiende por todas los ámbitos de la integridad cristiana, y como pule el entendimiento bíblico del mundo, y como esta ciencia tan olvidada ha de ser practicada por cada uno de nosotros por mandato y responsabilidad individual-colectiva.
La palabra conocer o el termino yada en griego, se entiende y debe entenderse como algo intimo y afectivo que compete a dos vidas en relación. Esto es lo que quiere decir conocer y es este término que se toma con el énfasis del acto sexual como es visto en otros pasajes (Gen 24:6; Mt 1:25). Es aquí donde debemos entender que es la teología realmente, no es saber conocimiento, sino tener conocimiento (yada) de Dios. Si es vista así de esta manera, no podemos negar que es la más hermosa y poderosa de las ciencias y es en esta donde solo se puede gloriar el hombre (Jer 9:23). Muchos afirman que es innecesario estudiar teología, o que es algo aparte a nuestra relación con Dios e inclusive al ministerio. Esto es sumamente anti bíblico, ¿Por qué? Simplemente porque debemos obedecer y Cristo nos manda a escrudiñar su escritura. Es entonces que para tener una relación juntamente con El debamos cumplir este mandamiento por muy pequeño que sea, amorosamente debe ser cumplido por nuestros corazones. Creo decir que la relación intima con Dios se desarrollara bien con un entendimiento sano y santo de la escritura, sin equivocaciones, ni admitir falsas afirmaciones de esta. Ya que si hay malos conceptos de esta, nuestro propias ideas nos llevaran por senderos incorrectos. ¡Cuánto más para los ministros que tienen que guiar grupos y multitudes!
Los ministros por amor a Cristo y su Palabra, por fe y amor, por sujeción y responsabilidad, por justicia y mansedumbre, por calidad y conocimiento verdadero de Dios. Deben verse urgidos en estudiar la más hermosas de las ciencias y comprender al más hermoso ser que existe en todo El universo, ¡A Él sea la gloria por los siglos de los siglos! ¡Amén!
Escribo esto y le coloque tal título: Jesús y la teología en vista de que una persona en especial me afirmaba que Jesús nunca estudio teología; tomaba como afirmación el sentido de que El fue enseñado por el Espíritu Santo, y me hizo entender que no debemos estudiar teología porque Jesús es y siempre será nuestro ejemplo infalible a seguir.
¿Es verdad esto? ¿Jesús da un mandamiento que él no cumplió? ¿Es posible esto ser solamente enseñados por el Espíritu Santo? ¿La biblia afirma tal cuestión?
No es verdad, Jesús no da un mandamiento el cual no cumple y si es posible ser enseñado por el Espíritu Santo. Pero la biblia no se inclina de manera completa y absoluta a esta enseñanza. Aunque no podemos negar la suprema enseñanza del Espíritu Santo y la afirmación infalible que hace Juan hace de esto (1 Jn ¿?) debemos ver la integridad de las escrituras al decir que no desplaza el estudio sistemático de la biblia, ni tampoco abole el ministerio del maestro y predicador Bíblico.
Algunos celebran la unción del Señor; pero si eso te apela a ignorar su revelación desdichadamente no están muy lejos de la apostasía o peor aun al mismísimo infierno. Y tal vez dirán: “Señor hicimos milagros en tu nombre” y El les responderá: “Alejaos de mi hacedores de maldad nunca os conocí.” Jesús habla de conocer la misma palabra de la que hablábamos anteriormente es usada por Cristo para dar a ver que ellos por milagros no tenían conocimiento de Dios y por consiguiente tampoco salvación. Conocer a Cristo es el primer dilema que debe enfrentar el creyente y debe ser el gran anhelo de cada día. Ahora bien parece que el aspecto para este siglo XXI conocer a Cristo entra fuera del parámetro de la teología. Parece que la teología es un ámbito ajeno a conocer a Cristo; el tener una relación con el no tiene nada que ver con arduo estudio exegético ¿Es esto verdad? ¡En ninguna manera! Puedo dar testimonio que no he llegado a comprender el corazón de Cristo tan arduamente al comprender el contexto en el cual la misericordia y la gracia de Dios se han presentado en el nuevo testamento; es simplemente una maravillosa experiencia, claramente esta experiencia siempre es inseparable de la oración.
Esta nueva teología posmoderna que se plantean en el mundo, las iglesias, religiones y sectas. Es simplemente apostasía. Por consiguiente debemos defender la verdadera teología y la fe verdadera que se halla en el único Dios personal y absoluto revelado en la sagrada escritura. Debemos volver a la biblia y experimentar de manera razonable e empírica dicha verdad. Algunos escuchan lo que se dice en el pulpito sin escudriñar primero que lo que se dice en este sea una redirección fresca de algo que ya está escrito y establecido en la Palabra de Dios. Algunos ven la Biblia como una serie de lineamientos, una serie de reglas y consejos. Yo en lo personal lo veo como más que eso, porque Dios se halla en ese libro y no quiero decir que Dios este limitado a un libro. Más bien quiero decir que Dios se ha dado de manera comprensible de manera escrita en tinta y papel. Ahora bien cuando esa tinta y papel pasa atreves de nuestros sentidos a nuestros pensamientos y el Espíritu Santo hace una hermosa obra dentro de nosotros, comprendemos el gran significado de la Palabra, ya no vez simplemente “lineamientos” sino que lo vez a Él, claramente revelado por sí mismo en su misma obra.

Pon fuego en la hoguera (I)

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Cuando yo era pequeño tenía una tendencia muy extraña por los raspa-raspas y todo tipo de explosivos navideños; por ende también al fuego. Tanto así que mi mamá hasta el hoy día me dice que yo era “piro-maniaco”  para mí eso nunca constituyo un insulto. Ya que yo mismo entendía la diversión que me daba jugar con fuego.

Les cuento que en una de esas fechas donde los explosivos cubren los cielos, y cuando se contamina el sonido, los cuerpos, y muchas otras cosas. Exactamente en los últimos 15 días del año, me uní a un joven que vendía todo tipo de explosivos; los tenía por cajas y de muchas variedades. Su primo formaba parte de los dueños de la cohetera de mi localidad, por lo tanto se le era bastante accesible involucrarse con el negocio y tener parte en ellos.

En una de esas inventadoras locuras que ha uno el “piro-maniaco” se les tiende a ocurrir. Sintiéndome libre y con ganas de explotar todo tipo de cosas, de manera que yo me sentía en comodidad con todo tipo de explosivos y cosas para quemar, en ese momento en el cual emano nuestra ocurrencia. Nos conseguimos una bolsa de basura con monte seco, como exclamándonos ¡Quémame!  No lo pensamos mucho y lo arrimamos a un lugar menos peligroso y le metimos un paquete de bombas (bombas: dícese de un explosivo navideño, pequeño, pero muy potente en sonido) por distintos sitios. Luego empezamos encender el monte y a su medida se iba extendiendo el fuego por sí mismo. Nosotros nos reíamos de lo ocurrido y al principio lo disfrutábamos fascinados, como si estuviéramos viendo algún tipo de espectáculo. Pero a su medida el fuego iba bajando por la briza, o por otras variables desconocidas. Me pregunte: ¿Cómo podía pasar eso? ¿Qué íbamos hacer? Empezamos a usar la cabeza y todo lo que nos conseguíamos para que se siguiera quemando ya que no habían explotado todas las bombas, y  cabe destacara que faltaban muchísimas por ser detonadas.

Entonces optamos por empezar a lanzar papeles, plásticos, cajas de fósforos, estrellitas, y todo tipo de cosas volátiles que contribuyeran a nuestra hoguera de destrucción y ocio. Finalmente la hoguera no decayó y todas las bombas detonaron para nuestra propia diversión. Solamente quedaron cenizas y finalmente nos fuimos a nuestras casas hasta el próximo 24 de diciembre, que eso ya sería otra historia.

¿Qué quiero decir con esta extraña pero muy real historia?

Quiero hacer de esta historia una alegoría;  veamos que la hoguera es el fuego de la iglesia, o de cualquier persona que en un momento es prendida por nuestro Dios. Pero esa hoguera llena de bombas (entiéndase como dones o propósitos poderosos que Dios tiene para todos)  por diferentes tipos de variables es atacada por la apatía y ese fuego empieza a decaer.

Pero si el fuego decae ¿Qué pasara con las bombas? Bien no explotaran nunca porque es sumamente importante que el fuego se mantenga en la hoguera porque si no; no lo fuera, perdería su identidad. Además los propósitos poderosos no serán cumplidos. Pero ¿Qué hacer cuando la hoguera empieza a decaer? Sigamos el ejemplo de los “piro-maniacos” y contribuyamos con todo tipo de de acciones y exhortaciones volátiles. Y cumplamos la palabra de Pablo a Timoteo: “Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos. (2 Ti 1:6)”

Pablo hablo de manera directa y personal al joven Timoteo, es un consejo en el cual todos debemos caminar. Nos manda a darle vida a ese fuego, que es un don de Dios. Recuerdo mucho en gran manera con respecto a esto, a una frase de Leonard Ravenhill que decía  “por la falta de fuego santo en la iglesia, muchos arderán en el fuego del infierno” es provechoso este fuego dado por Dios, tanto como para el evangelismo y madurez de la iglesia; pero es menester avivarlo. El bautismo en fuego es algo que se inicia en un momento, y que continúa avivándose por toda la vida. Por ende hay que recrearnos constantemente en el. Es decir avivarlo. Este es el consejo de Pablo a Timoteo ¡Aviva el fuego de Dios que ha sido puesto en ti! ¿Qué dice el versículo siguiente? “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. (v.7)” creo ver esto en ambos versículos y es que avivar el fuego es simplemente dejar ser el fuego lo que es: ¡Fuego! Dejar que el Espíritu sea poder, sea amor y sea dominio propio. Esta son las leyes a la cuales habitar para avivar el fuego del Espíritu. Hacer lo contrario sería lo mismo que apagarlo.

El antagonismo a esto se le llama cobardía y es exactamente lo que no es el Espíritu de Dios. La palabra afirma que el perfecto amor vence el temor es decir se recrea en la valentía, y tiene osadía en los cumplimiento de los mandamientos. Por ende la cobardía no tiene poder de Dios ni mucho menos dominio propio, digamos con exactitud que la cobardía es exactamente lo que no es el Espíritu de Dios. Y lógicamente el Espíritu de Dios no tiene nada que ver con la cobardía.

¿Como avivar el fuego que Dios ha puesto en mí? Tenemos la respuesta en la Biblia, lo vemos en el antiguo testamento al joven Josué “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas. (v. 9)” de hecho lo dice varias veces (cp. v. 6, 7, 9, 14, 18). Si no tenemos osadía para hablar y predicar el evangelio lo más seguro es que no avivemos nunca el fuego que Dios ha dado a nosotros. Si no tenemos osadía para orar día y noche, para esforzarnos y darnos por entero, no se avivara el fuego que Dios ha dado. Debemos dejar vivir el fuego de Dios, es un mandato y una realidad mayor que vivir. El fuego debe estar vivo sin escusas, independientemente de las circunstancias entre mas sea oscura sea la noche mas debe brillar nuestra luz, y para mayor luz mayor fuego. ¡Dios manda fuego! ¡Avivanos!

La senda se va haciendo impenetrable, 
Es un velo de sombras el camino;
A tientas va el viajero persiguiendo
La ilusión que se fue y que ya no vino…
¡Mantén tu fuego ardiendo!

La noche se echa ya por las veredas,
El silencio se tiende en los caminos,
Y hay todavía esperanzas rezagadas
Que en carrera agitada van volviendo…
¡Mantén tu fuego ardiendo!

Hay tempestad arriba… ni una estrella…
Los senderos están resbaladizos
No se distingue nada, ni una huella,
Y un viajero perdido va cayendo…
¡Mantén tu fuego ardiendo!

Mira cómo el ideal padece frío,
La vida se ha enfermado de tinieblas;
Y ese mal de las sombras va envolviendo
Todo lo que es más bello, hermano mío…
¡Mantén tu fuego ardiendo!

No te asuste la noche,
La mañana vestirá luminosa en su alegría;
Pero en tanto la luz va esclareciendo,
¡Mantén tu fuego ardiendo!

Mantén tu fuego ardiendo…
Defiéndelo del viento, ¡te lo apaga!
Cúbrelo de la lluvia, ¡te lo ahoga!
Y mientras cuesta arriba vas subiendo
O cuesta abajo ya vas descendiendo,
¡Mantén, siempre mantén, tu fuego ardiendo!

 

(Francisco E. Estrello)

La atención de un Dios excelso

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Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde,

Más al altivo mira de lejos.

(Sal 138:6)

La escritura tiene la particularidad de hacer entender al hombre quien es Dios. Este pasaje expresa parte de sus atributos y como procede en ellos. Nos dice pues el pasaje que El es “Excelso”, podríamos pensar que es simplemente un elogio del Salmista David y que solo es aquello que este logra ver. Pero este elogio es una expresión de sí mismo, es una expresión de un corazón que conoce a Dios. No siendo palabras por mente humana sino por inspiración divina. Nos compromete el corazón y el entendimiento queridos lectores, a decir y aceptar que él es excelso por sí mismo. Esto quiere decir que él es en gran manera elevado tanto que el hombre no es digno de conocerlo, por su real bajeza y suciedad. A tal punto que muchos de sus misterios son tan altos que no lo podríamos entender y  con respecto a esto en otro salmo exclama: “… Alto es, no los puedo entender…”

Ahora bien, si entendemos y conocemos por nuestros propios méritos a Dios. Es porque aun no le conocemos. El es demasiado elevado para nosotros, no llegaríamos a El por ningún medio de humana sabiduría. El es demasiado elevado para nosotros.

El Dios infinito y personal, poderoso y glorioso; no puede ser admirado por la voluntad humana. Este es el verdadero Dios; “excelso, elevado y eminente”. Tal es la excelencia que el hombre en su bajeza y naturaleza caída no podría conocerlo jamás. Sin embargo este Dios que es el único Dios. Este Dios que es la máxima expresión de gloria y excelencia. Este Dios… “Atiende al humilde”

Oh! Qué gran consuelo es este queridos lectores, aquel que esta vestido de luz y hermosura… atiende aquel que se humilla.

Esta es una promesa poderosa, como todas las que se hallan en la Biblia. Aquel que confiesa su pecado, Dios lo atiende y perdona. Aquel que se humilla y cae desplomado por su pecado ¡El le levanta! El que llora por su pecado, con una tristeza santa, pura y humilde ¡El lo consuela! ¿Cuantas cosas esconde la humildad? El carácter de Dios es por su atención y su atención es para el humilde. El mayor anhelo que podríamos guardar en nuestros corazones es pasar de la altivez a una humildad genuina y bíblica, sería como llegar al mismísimo paraíso. Que vida tan bienaventurada seria esa ¿No creen?

Cuantas cosas esconde la humildad, el carácter de Dios cuando él nos atiende, y el nos atiende cuando nos humillamos. Si es así. Entonces pasemos por la puerta de la humillación; arrastrémonos y pasemos por la puerta baja de la humildad y lleguemos a su atención. Esta es una decisión obligatoria y al mismo tiempo la mejor de todas.

Es la mejor decisión porque tenemos su atención y es lo mejor que podríamos tener y desear ¡Oh, que glorioso es Dios! ¡No sería lo mejor de todo captar su atención? Así como Ester delante del rey pidiendo misericordia al tener su atención ¿Como seria nosotros intercediendo ante su corazón presto a nuestras peticiones? Es una imagen sumamente hermosa ¡El nos atiende cuando nos humillamos!

Pasemos pues por la puerta de la humildad, arrastrándonos, sabiendo que nada podemos hacer sin Él, mendigando el pan de vida, pobre de espíritu y finalmente atendido y consolados por su divino amor. Es obligatoria dicha decisión, porque por lo contrario seriamos altivos, ya que para Dios no hay término medio, para él no hay un vaso medio lleno o medio vacío. Esas son perspectivas humanas, y Dios dice: -humilde o altivo cada quien tendrá lo que se merece según mis Palabras.-

El altivo es mirado de lejos a la atención soberana de nuestro Creador. Su mirada misericordiosa está lejana al hombre altivo, y por ende ajena a la vida de él. Ya que Dios mira el corazón del hombre; ¿Qué tan terrible debe ser su corazón para que Dios lo mire de lejos? ¡Qué detestable debería ser nuestra propia altivez para un Dios airado! ¿Cuánto más para nosotros mismos? Pues es nuestra vida y nuestra integridad la que se pone en juego.

El atiende al humilde y mira de lejos al de corazón altivo; mas su justicia es esta, para aquellos que claman por gracia y lo hacen con humildad, mas para aquellos autosuficientes su mirada está lejos… El humilde esta bajo sus alas y su regazo es un dulce deleite para él. El altivo por otro lado es mirado de lejos, solo y sin Dios.

Estas son las dos posibles posiciones del ser humano ¿Que eliges? ¡Seamos humildes pues nada podemos sin El!

La paciencia que persevera

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La palabra es siempre una fuente de vida. Existen miles de arroyos donde ella deseara correr con estrépito y libertad. Normalmente no sabemos cuáles son. Hasta que en ella misma deslumbra nuestros ojos y se da a ver como un divino mandato. Ella nos da las herramientas y nos muestra a un Dios grande y poderoso en el cual todas las cosas, siempre y cuando sea pertenecientes a su voluntad son posibles.

Amo en particular la expresión de Dios es, ya que dice sin misterios de manera directa sus atributos y manifestaciones. A la verdad es algo sorprendente, no entra en rodeos para llegar a un punto. Solamente dice su hermosura y perfección. Lo dice de manera clara y otras veces de manera sublime. Pero lo interesante es que simplemente lo dice.

Algo que me ha estado llamando la atención de un verso en especial y es a lo que he venido a escribir. Es que Dios, es el Dios de la paciencia (Ro 15:5) y que Cristo es nuestro mayor ejemplo de paciencia (Isa 53:7) ¿Pero que es la paciencia según nuestro hermosa fuente de vida? ¡Es perseverar y aguantar hasta el final! ¡Es seguir adelante poniendo los ojos en el autor y consumador de la fe! ¡Es no desmayar aun en medio de la prueba! Es querido hermano a lo cual hemos sido llamados. No nos debe asombrar que tan fructífero don, se nos de por medio de las pruebas, y en estas pruebas debamos llenarnos de gozo, tal es la importancia de esto que no podemos ignorarlo (Stg 1:1,2). Digno es esto como atributo de Dios, y como mandato para la iglesia de darle un especial énfasis a nuestras vidas y conciencias. Es este el cual nos lleva de la mano en los senderos oscuros por los cuales el cristiano muchas veces debe pasar, es la amiga fiel que no nos dejara caer en medio de las desventuranzas. Es la tranquila espera en medio de la turbulencia; es como aquel niño que espera la venida esperanzada de su padre. Es la confianza, la fe, es la convicción de lo que no se ve, es el obrar de una fe que se siente. Es el mapa del tesoro a muchos de los dones que Dios espera dar. Oh, hermanos cuantas ilustraciones puede dársele a esta gran virtud.

Ademas la biblia nos habla algo con respecto a ella y es algo en especial en lo cual que debemos prestar atención. El deber de esta paciencia y de aquellos que la aplican; no los dice el hermano del Señor, el pastor de la iglesia de Jerusalén, Santiago el siervo del Señor escribe: “Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.” Hay algo especial en esto y es que su obra (la de la paciencia) debe ser completa, es decir debe ser integra, sin faltas, sin nada pendiente, debe estar en todos los ámbitos; en otras palabras completa en todas sus partes. Aquello en lo que obra la paciencia debe ser completado. Por eso muchas veces la palabra paciencia se traduce o se entiende como perseverancia más allá que como esperar. ¿Quieres ver a alguien paciente? ¿Quieres ver un ejemplo de paciencia? Mira a Cristo, cargando su cruz hasta el final. El nos llama a la misma paciencia y dice “¡Toma tu cruz y sígueme!” La paciencia es un mandato, y es aquel mandato que no puede ser cumplido sin amor. Primero viene del amor del Señor de vernos como santos y semejantes a su hijo. Viene de nosotros como obedientes y humildes delante de él.

Todo tiene una razón y lo podemos ver seguidamente en otro énfasis de Santiago 1:2 “para que seas perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.” Aquí no habla de ser perfectos, la perfección sólo le pertenece a Dios. La perfección que aquí se refiere atribuye a la madurez de un  cristiano fiel a Dios, alguien semejante a Cristo, el cual no ha llegado a ese estado por pasearse por este mundanal parque de diversiones llamado mundo. Sino porque en medio de ese parque ha buscado la gloria y la honra de Dios, ha soportado y peleado la buena batalla de la fe y puede recibir la corona de vida que Dios prepara para aquellos que cumplen las obras de la paciencia. Pero no nos remontemos tan adelante a la gloria venidera del Señor, esto tiene sus recompensas  en esta vida en la cual estamos presentes. Y nos dice claramente que no nos faltara cosa alguna; aquí esta, y al menos eso puedo ver. El gran secreto de la integridad. Y es decir que no nos faltara cosa alguna, pero no es ninguna cosa, absolutamente y rotundamente nada. Ser completos y perfectos es un anhelo de Dios. Concuerdo con francisco de sales cuando escribe: “Sabed que la virtud de la paciencia es la que nos asegura la mayor perfección.”

La paciencia es la herramienta del predicador para conseguir tesoros invaluables; es el arroyo de vida que se consigue, al romper la roca de avivamiento, por medio de  la oración; es la labor del adorador para llegar al corazón de Dios y allí en medio de la adoración genuina, ver su gloria; es el camino para conseguir cosas mas allá de lo que podamos entender. Sea cual sea el ministerio que emprendamos, tanto nuestro llamado como iglesia y nuestro llamado como ministros es a la paciencia santa y sin mancha delante del Señor que nos ayudara a cumplir cada uno de los mandamientos que aparecen en las Escrituras. Allí en medio de dicha virtud. Uno de los genios de la historia escribió: “Si he hecho descubrimientos invaluables ha sido más por tener paciencia que a cualquier otro talento.” ¿Acaso los descubrimientos de Newton tienen mas valor que los de Pablo, Pedro, Juan  y Santiago? ¡Cuanto mas nosotros que estamos dirigidos a descubrir la gloria de nuestro Dios!

¡Persevera hermano no permitas que la apatía te consuma se paciente y gozoso en el Señor! ¡Se perfecto como tu Padre celestial lo es! ¡Persevera día y noche sobre tus rodillas! ¡Abunden tus palabras de adoración! ¡Al amor no tenga límites ni fronteras! ¡Sigue adelante olvida todo lo que queda atrás, aun no lo hemos alcanzado, aun no lo hemos alcanzado, aun no lo hemos alcanzado! ¡Persevera!

Habla mi alma

Habla a mi alma; así como un niño reconoce la voz de su padre así mi alma lo hace contigo. Habla a mi alma; sobre quien eres y que quieres de mi.

¡Oh, alma mía alaba a tu Dios y prorrumpen en voces; voces de amor y de delicia, en voces de anhelos y de sed, en voces; en miles de voces que digan cuan hermoso es nuestro Dios!

¿Existen palabras para expresar alabanza a ese dichoso Dios, que merece toda la gloria y el amor existente y aun allí… merece mucho mas; díganme si existe y como se haría? ¿Me mandas que te alabe con todo el corazón, acaso seria alabarte si no lo hago de esa exigente manera?

Tú has dado la respuesta, en tu hermosa Palabra, allí dices y tú mismo lo dices, y si lo dice otro está lejos de la verdad. Dice que tú eres excelso, que eres misericordioso, alabarte es solamente decir, creer, sentir, vivir lo que tú ya eres.

Ayúdanos hacerlo, a ver y conocer quién eres. A saber que tus verdades son inescrutables y alabarte aun mas allá de la muerte. Ayúdanos admirarte para alabarte, ayúdanos a desearte para alabarte, ayúdanos a alabar para admirarte y ayúdanos a alabar para desearte.

20 de diciembre de 2011

9:20 A.M 

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